¿Cuántos puntos de recarga necesita una empresa según empleados, flota y visitas?

Dos profesionales revisan el aparcamiento de una empresa con furgonetas de flota y coches de empleados.

Decidir cuántos puntos de recarga necesita una empresa no consiste en aplicar una proporción fija al aparcamiento. Dos compañías con cien empleados pueden tener necesidades muy distintas según su flota, sus visitas y el tiempo que permanecen estacionados los vehículos.

La instalación debe cubrir la demanda actual sin equipar desde el primer día plazas que apenas se utilizarán. Para acertar hay que separar flota, empleados y visitantes, y estudiar cuándo y durante cuánto tiempo necesita cargar cada grupo.

El mínimo legal no siempre cubre la necesidad real

La normativa establece dotaciones mínimas para determinados aparcamientos no residenciales. Con carácter general, los existentes con más de veinte plazas deben disponer de una estación por cada cuarenta plazas o fracción hasta mil, y añadir una por cada cien plazas adicionales o fracción. Los edificios nuevos o reformados también pueden tener exigencias de canalización.

El marco europeo prevé requisitos más exigentes antes de 2027. Como las obligaciones dependen del edificio y de la normativa aplicable cuando se ejecute el proyecto, cada caso debe comprobarse de forma específica.

Cumplir el mínimo legal no garantiza que la operativa funcione. Una empresa con cuarenta plazas y ocho furgonetas eléctricas que deben salir cada mañana puede necesitar muchos más puntos que otra con el mismo aparcamiento y sin vehículos propios.

Cómo calcular los puntos para una flota eléctrica

Una responsable de flota supervisa las furgonetas estacionadas junto a una nave de empresa.

La flota suele ser el bloque prioritario porque afecta directamente a la actividad. El cálculo debe partir de los vehículos que regresan a la base, los kilómetros diarios, el consumo medio y la hora a la que deben volver a estar disponibles.

Para estimar la demanda se multiplican los kilómetros diarios de cada vehículo por su consumo en kWh cada cien kilómetros. La energía total se compara después con la potencia efectiva de los equipos y las horas disponibles.

Sin embargo, la energía total no es el único criterio. Si seis furgonetas necesitan cargar durante la noche y nadie puede moverlas, harán falta seis conectores aunque, sobre el papel, cuatro equipos pudieran entregar energía suficiente realizando rotaciones. Si existe personal para cambiar los vehículos o la flota trabaja por turnos, un mismo punto puede atender más de un coche al día.

Cuántos puntos reservar para los empleados

Realmente, el número total de trabajadores es un dato insuficiente. Lo relevante es cuántos acuden habitualmente en coche eléctrico, cuántos días van a la oficina y qué crecimiento se espera durante los próximos dos o tres años. Una encuesta interna puede aportar una previsión mucho más fiable que una proporción genérica.

Los empleados suelen permanecer varias horas en el centro de trabajo, por lo que no siempre necesitan potencias elevadas. Si existe una política de rotación y las plazas se reservan por franjas, un punto puede dar servicio a dos vehículos durante la jornada. Si nadie va a mover el coche hasta la salida, será necesario acercarse a un conector por cada usuario que deba cargar ese día.

También debe definir quién puede utilizar el servicio, si la recarga será gratuita o facturada y cómo se asignarán las plazas. Sin normas sencillas, los vehículos que ya han terminado pueden bloquear los puntos.

Cómo dimensionar la recarga para clientes y visitas

Para las visitas importa más el pico de ocupación que la media diaria. Si llegan veinte personas a lo largo del día, pero nunca coinciden más de dos coches eléctricos, no tiene sentido calcular veinte puntos. Hay que observar el máximo simultáneo y la duración habitual de las reuniones, entregas o estancias.

Una oficina con visitas puntuales puede comenzar con uno o dos puntos. Un hotel o un centro sanitario necesitará otro planteamiento. La recarga rápida suele justificarse cuando las estancias son cortas; para aparcamientos de larga duración, la corriente alterna resulta normalmente más proporcionada.

Ejemplo de cálculo para una empresa mediana

Imaginemos una compañía con sesenta empleados, ocho furgonetas y un máximo de dos visitantes eléctricos simultáneos. Seis furgonetas realizan rutas diarias, regresan por la tarde y deben estar listas a primera hora. Como no habrá personal para rotarlas durante la noche, se plantean seis puntos exclusivos para la flota.

Cinco empleados cargarían habitualmente. Con una reserva por turnos, tres puntos pueden atenderlos durante la jornada. Para las visitas se destinan dos plazas. El resultado inicial sería de once puntos: seis para flota, tres para empleados y dos para clientes.

Si no fuera posible rotar los coches de la plantilla, la cifra subiría a trece. Este ejemplo muestra por qué el número de empleados o de plazas no basta: el horario y la gestión modifican el resultado.

Instalar más conectores no exige sumar toda su potencia

Once puntos de 7,4 kW no implican necesariamente contratar 81,4 kW adicionales. Un sistema de gestión dinámica puede repartir la potencia disponible, priorizar la flota y reducir temporalmente la energía destinada a los vehículos que permanecerán más horas. De este modo se evita sobredimensionar la acometida y se aprovecha mejor la instalación eléctrica existente.

La potencia contratada, el cuadro, el cableado y el control de usuarios deben estudiarse junto con el número de puntos. Conviene dejar canalizaciones preparadas para incorporar nuevas plazas sin repetir la obra civil.

Una instalación escalable es más rentable que una cifra cerrada

El resultado correcto no es una cantidad inamovible, sino una primera fase acompañada de un plan de crecimiento.

Un proyecto de cargadores para coches eléctricos en empresas debe comenzar con una visita técnica y un análisis de movilidad. Así es posible definir cuántos conectores instalar ahora, qué potencia compartir y qué infraestructura dejar preparada para la siguiente ampliación. La empresa obtiene una solución útil desde el primer día y evita tanto la falta de servicio como una inversión innecesaria.