En los últimos años, la normativa relativa a la instalación de puntos de carga para coches eléctricos ha cambiado para facilitar que cualquier propietario pueda instalar su propio cargador. Por eso, conocer qué implica esta preinstalación y cuándo es obligatoria resulta importante para quienes buscan una vivienda nueva o para quienes participan en una comunidad con garaje.
En estas líneas te contamos en qué consiste la preinstalación del cargador para el coche eléctrico en edificios de nueva construcción, qué elementos incluye, qué marca la ley y en qué casos debe estar presente.
¿Qué es la preinstalación de puntos de recarga?
La preinstalación de puntos de recarga es el conjunto de elementos eléctricos que se dejan preparados en un edificio o vivienda para facilitar la instalación futura de un punto de carga para coches eléctricos.
No se trata del cargador en sí, sino de la infraestructura básica que permite añadirlo más adelante sin necesidad de realizar obras complicadas. Esto incluye canalizaciones, espacio para cableado, previsión de potencia y, en ciertos casos, cuadros eléctricos adaptados.
El objetivo principal de esta preinstalación es permitir que cualquier persona interesada en instalar un cargador pueda hacerlo sin afectar a la estructura del edificio o sin tener que abrir paredes o suelos. Por ejemplo, en una vivienda nueva, la preinstalación eléctrica para el cargador de coche eléctrico en una vivienda nueva hace que el propietario solo tenga que adquirir el cargador y hacer la conexión final, reduciendo el coste y los tiempos de instalación.
En edificios con garaje comunitario, esta preparación permite que cada plaza pueda conectarse a su contador o a un sistema común diseñado para distribuir la energía a futuros puntos de recarga. Por eso, en muchos proyectos modernos, la preinstalación del cargador del coche forma parte del estándar constructivo.
¿Qué incluye la preinstalación de puntos de recarga?
La preinstalación de puntos de recarga puede variar ligeramente según el tipo de edificio, pero en general suele incluir los mismos componentes ya que la finalidad es la misma: evitar que en el futuro haya que realizar obras mayores.
Entre los elementos principales encontramos:
- Canalizaciones para cables. Son tubos o conductos que van desde el cuadro eléctrico general hasta las plazas de aparcamiento. Su función es permitir que el cable del cargador pueda pasar sin necesidad de hacer rozas o modificaciones estructurales. En edificios nuevos estas canalizaciones se dejan instaladas desde la obra.
- Espacios reservados en el cuadro eléctrico. El cuadro eléctrico del edificio o de la vivienda debe contar con espacio para nuevos circuitos destinados al punto de recarga. Esto facilita añadir un diferencial o magnetotérmico sin necesidad de sustituir el cuadro o ampliar su capacidad.
- Previsión de potencia. Aunque no siempre se contrata potencia adicional desde el inicio, sí se deja preparada la instalación para soportar el consumo de un cargador doméstico. Esto es importante en garajes comunitarios, donde varios vecinos pueden tener la necesidad de conectar sus cargadores a la vez.
- Elementos de seguridad. La normativa actual exige que las instalaciones destinadas a futuros puntos de recarga tengan protecciones adecuadas, tanto para evitar sobrecargas como para garantizar la seguridad del usuario.
- En viviendas nuevas, estos elementos forman parte de la preinstalación eléctrica para el cargador de coche eléctrico en una vivienda nueva, cuya finalidad es simplificar al máximo la instalación posterior del cargador. En edificios grandes, además, se incluyen trazados comunes que permiten que cada vecino conecte su cargador a su propio consumo.
¿Qué dice la normativa?

La normativa de la preinstalación de un cargador en una vivienda ha evolucionado en los últimos años para adaptarse al crecimiento del vehículo eléctrico. El documento de referencia es el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT), y en particular la Instrucción Técnica Complementaria ITC-BT-52, que regula específicamente las infraestructuras de recarga.
La ITC-BT-52 establece que los edificios de nueva construcción deben contar con una infraestructura mínima que permita instalar puntos de recarga en el futuro. Esto afecta tanto a edificios residenciales como a los de uso terciario. De esta forma se garantiza que no será necesario realizar obras complejas si los propietarios quieren instalar un cargador en su plaza.
Además, la normativa indica que los propietarios de plazas de garaje en edificios existentes no necesitan autorización de la comunidad para instalar su punto de recarga si la conexión se realiza a su propio contador. La comunidad sólo debe ser notificada. Este cambio se introdujo para reducir barreras y facilitar la adopción del vehículo eléctrico.
En cuanto a edificios grandes, la normativa exige una canalización principal que recorra todo el garaje, permitiendo que cada vecino pueda conectarse sin tener que realizar obras de forma independiente. Esto ha impulsado que la preinstalación del cargador para el coche eléctrico en edificios de nueva construcción sea habitual.
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¿Es obligatoria la preinstalación en edificios con garaje comunitario en España?
Sí. En España, la preinstalación es obligatoria en los edificios de nueva construcción que incluyan un garaje comunitario. La normativa fija que todos estos edificios deben contar con la infraestructura necesaria para, al menos, permitir la instalación futura de puntos de recarga individuales en cada plaza de aparcamiento.
Esto significa que no se instala el cargador como tal, pero sí la canalización y la previsión eléctrica. De este modo, cuando un propietario desee instalar su cargador, solo necesitará conectar el equipo mediante una intervención menor. Esta obligación busca que la adopción del vehículo eléctrico no quede limitada por la falta de infraestructura básica en los garajes modernos.
Además, en algunos proyectos de obra nueva se opta por ampliar esta preinstalación y dejar incluso cuadros intermedios o líneas comunes más completas. Aunque no siempre es obligatorio, ayuda a que el diseño del edificio quede preparado para el futuro.
Esta obligación tiene un impacto positivo en el mercado, ya que cualquier persona que compre una vivienda nueva puede contar con que la preinstalación del cargador del coche ya está prevista. Esto reduce los costes y evita que las comunidades tengan que negociar obras comunes más adelante.
Ventajas de la preinstalación de puntos de recarga en obra nueva
La preinstalación ofrece muchos beneficios tanto a nivel práctico como económico. Los principales son los siguientes:
- Facilita la instalación del cargador. El propietario no tiene que hacer obras, abrir paredes ni negociar con la comunidad. Gracias a la preinstalación eléctrica para el cargador de coche eléctrico en una vivienda nueva, solo debe instalar el punto de recarga y conectarlo.
- Reduce los costes en el futuro. Realizar la infraestructura durante la construcción del edificio es mucho más económico que hacerlo después. Por eso, la preinstalación supone un ahorro considerable para quienes quieran instalar un cargador más adelante.
- Evita problemas en las comunidades. Cuando la canalización ya está hecha, no es necesario coordinar obras comunes ni solicitar permisos complejos. Cada vecino puede avanzar con su instalación de forma independiente.
- Mejora el valor de la vivienda. En un mercado donde la movilidad eléctrica crece, contar con esta preinstalación añade un valor adicional a cualquier inmueble, ya sea para uso propio o para la venta futura.
- Permite que el edificio esté preparado para nuevas tecnologías. La movilidad eléctrica sigue evolucionando. La preinstalación del cargador para el coche eléctrico en edificios de nueva construcción asegura que el edificio no quede obsoleto con el paso del tiempo.